La asignatura pierde peso en el programa educativo y los centros podrán asignarla a cualquier maestro con o sin especialización

JORDI CABRÉ | 14/03/2013 19:13

Nietzsche podría reformular su popular frase de «Dios ha muerto» por el de «la Filosofía ha muerto» en el sistema educativo español. Ni Platón, ni Aristóteles, ni Santo Tomás de Aquino, ni Kant, ni Popper, ni tan siquiera el propio germano tendrán cabida en las materias obligatorias de bachillerato si sale adelante la séptima reforma educativa desde la restauración de la democracia.

La propuesta que está encima de la mesa deja en una situación crítica a los profesores de Filosofía de Tarragona y por extensión de toda España; y por ello este sábado han decidido expresar su rechazo con una lectura pública de textos en diferentes ciudades del país. En el caso de Catalunya, la concentración se realizará en la Rambla de Catalunya de Barcelona.

«La situación es preocupante», admiten cuatro profesores de titulados de la provincia de Tarragona. Albert Àvila (Institut Gabriel Ferrater), Ernest Weikert (Institut El Morell), Esther Antich (Institut Vidal i Barraquer) y Ambròs Domingo (Institut Torredembarra). Todos ellos señalan que la nueva reforma sigue «olvidando» aquellas materias que «forman a la persona» y sólo contemplan las que «puedan tener un resultado en el mundo laboral más inmediato».

En Tarragona hay actualmente 102 centros que imparten ESO y bachillerato, de los cuales 79 son públicos y el resto concertados o privados. Según un estudio realizado por los propios profesores, en los 79 centros públicos, 15 no tienen profesor de Filosofía (y enseña la materia otroeducador que no tiene la especialización). A nivel de Catalunya, según el mismo estudio interno, en el curso 2011/12 (los datos del presente todavía no están recopilados) más de 50 centros prescindieron de este titulado.

«El Departament d’Ensenyament de la Generalitat ha ido implantando institutos con una sola línea de bachillerato, lo que implica que tener una docencia de 20 horas para un profesor de filosofía (5horas propias de la materia) no compensa. Por tanto, estas horas las imparte otro profesor que no está especializado y se elimina la plaza», argumenta Domingo. Además, con la nueva política de no cubrir las vacantes por jubilaciones por motivos de la crisis tambiés están menguando estos especialistas.

«Con la reforma que se está estudiando, un 65% del trabajo que hacemos se reducirá, lo que implicará que se cubran estas horas de enseñanza con profesores de otra materia dejando a los filosofos sin trabajo», explica Àvila.

«Con el cambio de estatus de la asignatura, de obligatoria a opcional o optativa, el alumno pierde la oportunidad de poder profundizar en unos contenidos y procedimientos fundamentales para una buena preparación. No sólo para el mundo universitario, sino que este modelo de pensamiento ha contribuido a configurar nuestro marco institucional y democrático», añade Weikert.

Para Esther Antich, la reforma empieza a convertirse en una pesadilla. En el Institut Vidal i Barraquer no hay ESO por lo que la Filosofía se reduce a los dos cursos de bachillerato. «¿La dirección del centro confiará en profesores especializados si la tendencia sólo es mantener la materia de Filosofía y Ciudadanía de primero? Temo por mi puesto de trabajo», admite.

Los cuatro profesores coinciden en señalar que «si la Filosofía no la imparte un profesor especializado, esto irá en detrimiento de la formación del alumno».

Si la reforma educativa sólo mantiene una asignatura como troncal en la secundaria, las perspectivas de aquellos alumnos que quieran impartir el grado de Filosofía en el ámbito universitario pueden verse seriamente dañadas por el escaso interés que se les ofrece de esta materia.

«Los alumnos te preguntan y no tienes que engañar a nadie», dice Albert Àvila. «Yo recomiendo que se lo piensen dos veces, aunque considero que es un grado muy formativo para las personas y que vías laborales hay, aunque no tan claras, quizá, como una ingeniería», reconoce. Ernest Weikert añade que «la Filosofía no deja de ser una opción válida. Hay posibilidad de plantearse una salida laboral dedicada a la investigación estrictamente en el ámbito filosófico, pero también se necesitan filósofos que formen parte de equipos interdisciplinarios o aquellas opciones que están vinculadas con la ética aplicada», argumenta con un tono más optimista.

Lo que sí coinciden los cuatro filósofos tarraconenses es que «la decisión es puramente política y siempre se ha decantado por la ideología del que gobierna», explican. La reforma que se pretende no es la primera que ha menguado los conocimientos filosóficos. Àvila recuerda que «con la desaparición de BUP y COU y el nacimiento de la ESO y Bachillerato (el PSOE estaba al frente del Gobierno) ya hubo reducción de horas de nuestra materia», concluye.

Diari de Tarragona

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